martes, 1 de septiembre de 2009

Dos



“Luego me abrió su boca como la libertad”
Dos en la ciudad, Fito Paéz.



---No me vas a decir que no pueden levantar toda esa mugre de la esquina---

---Pero…si la levantan y vuelven a tirar basura…¡mecachendié!---

---Viste como es la gente, una se preocupa hace todo como corresponde y no toman ejemplo de nada…se perdieron los valores…---

---Y si…ésto de la mundialización... algo así …ahhh, si, la globalización…---

---Y es asiiiii… si las máquinas son de Japón…ni deben saber leer las instrucciones…---

---Y sí, debe ser por eso…a la gente la toman sin saber leer japonés…es todo política y acomodo…---

--- Claaaaro, así funciona todo…---

---Mirá esa pared pintarrajeada…¿qué dice?---

---“Al que labura no le queda tiempo para hacer guita”…---

---Y si…son los vagos de la esquina… encima ensucian todo---


-.-

Tres

" El silencio es la antesala de la palabra. Sin decir nada, se pueden decir tantas cosas, que, a veces, es mejor callar, y dejar que sea el propio interlocutor el que imagine e interprete lo que se intenta comunicar a través de la magia del silencio." Jorge Valdano , fulbolista y escritor.

Tres vueltas al campo de juego para calentar. Esa noche se jugaban la clasificación. En la ciudad todo olía a fútbol. Tres delanteros para darle ofensiva al equipo. Tres defensores. Tres volantes. Tres ideas las del técnico para ganar el partido. Jugadas preparadas con pelota parada. Toque de primera y aceleración. Jugar con la posición adelantada para que los rivales quedaran fuera de juego. Tres árbitros, como siempre, vistieron el luto anticipadamente. Tres nubarrones anunciaron el aguacero. Tres a cero en los últimos tres minutos de descuento para sellar la derrota. Tres días de entierro para la ciudad que se evaporo del planeta y se llevo la risa.

Cuatro


Pensás una cosa y hacés otra.
Hacés una cosa y decís otra.
Decís una cosa y sos otra.
Cuatro personas en una.
Ponéte de acuerdo,
así al menos puedo saber
con cuál de las cuatro me entiendo.
-.-

sábado, 29 de agosto de 2009

Cotidiano


Por la mañana devoran las rutinas
No hay forma de encontrarse
Todo el tiempo a la vez
Son las veces que se lleva el tiempo.

Por las tardes extraño el hogar de tu mirada
Las infinitas buenas tardes ciegan
la reciprocidad del trabajo compartido
donde la identidad se evapora en asfalto breve
y todo se hace idéntico y normal.

Por la noche la luna se lleva la edad
aún no sale el verbo encontrar,
sabemos que se esconde mezquino en los acordes del día.
La vida es una explicación inconclusa.
Y buscamos los detalles de la risa
en los rincones simples
A pesar de conocer mucho
No sabemos nada.

jueves, 27 de agosto de 2009

Samurai

”La estrategia es cosa de reflexión, la táctica es cosa de percepción”.
G.M. Max Euwe

Un samurai no pudo evitarlo. Se enamoró de una doncella.
Ella le exigió lealtad de su amor y le dijo,
---Si vienes a visitarme durante 100 días seguidos a mi puerta. Creeré en tu amor como algo verdadero, y seré para tí por los tiempos que me falten por vivir.---
El samurai, inequívoco en su disciplina, fue a su puerta con una banqueta todas las noches. En sus esperas, por cada diez respiros brotaba un suspiro, se atusaba los bigotes y se quedaba sentado, más quieto por sus armaduras de gala que por su ansiedad, mirando a su ventana. Ella se asomaba, le saludaba meneando la cabeza de un modo reverente y luego apagaba las luces. Al terminar el ritual, él partía sereno.
Llegó a la nonagésima novena noche.
Recogió su banqueta. Ella le sonrió.
Y sólo murmuró bajito.
--- He callado tanto que ya me he cansado de hablarme.---
Asi, en silencio, se fue eligiendo la batalla de no verla más y verla siempre.

miércoles, 26 de agosto de 2009

besojos

"Un beso activa hasta 34 músculos faciales, quema 18 calorías, tiene un 60% agua, 0,4% de sal, 0.7% de grasa, 0,7 % de proteínas y 40.000 microorganismos cambian de dueño elevando hasta 150 pulsaciones por minuto el ritmo cardíaco."
de "The art of kissing" de William Cane.

Sentado a la vera de su cama le besaba a mi hija Renata en la frente antes de dormir. Tal como lo hacía mi abuela conmigo. Ella recostada con las muecas residuales del día, me miraba con los ojitos cerrados.
---Para que pienses en lindos sueños--- le dije cierta vez.
Esa cierta vez, casi en vigilia, entrando al mundo de morfeo, se incorporó, tomó con sus manitos mi cara, y me flechó besándome los ojos.
--- Para que cuando despiertes veas todo con amor---me dijo.
Desde ese instante eterno, doy besojos.
Desde esa cierta vez, cierta como pocas son las cosas ciertas, se instaló en mi diccionario de vivencias exquisitas
.
Dar Besojos:(del lat.dare bassium oculus) dícese de aquella acción de entregar tocando u oprimiendo los labios en los ojos para renombrar la ternura.
.

domingo, 23 de agosto de 2009

El efecto residual

"La mente libera en sueños los secretos que se callan despierto."
del coleccionistadesoles.

Entonces soñé. Sobre una costa escarpada divisé una barcaza al garete. Las velas izadas al viento del este le trazaban un rumbo desigual. El viento me hacía llorar los ojos y me ladeaba para no sentirlo tan de frente, y a la vez, no dejar de mirar. Me sentí expósito de afecto. Ví perderse la tarde entre la línea del horizonte y el poniente. Creí haber buscado cómo cambiar de sitio. Quería montar esa nave que tenía espejos por todos lados. Quería saber como navegarla. Quería conversar con las cañas agolpadas en la popa, como estiletes, que eran como dulces para tentar a Poseidón. Se acercaba a la costa con las últimas luces de la tarde y se mofaba del vaivén del oceáno. Me atreví a caminar el risco. Quien camina oscuridades suele encontrar luces. Me animé. A pesar de la bravura de las olas, a pesar de la penumbra. Ese acantilado fue el límite natural, no el agua, no las olas, no el viento, no lo que sentía. Porque me decía que no pensando en un sí, mientras alguien despotricaba desde la barcaza. Se quejaba de la magra pesca e invocaba a toda su familia no querida. Era una hermosa sirena venida a mujer. Estaba cerca, muy íntimamente cerca. Hablaba sin reparos de la mala elección de la carnada escogida, y que sólo sacaba burriquetas y bagres. Creía que sus redes no eran efectivas. Había tenido suerte en sus mocedades, pues cautivaba con sus cantos a los peces que, encantados, acudían al llamado. Ahora, gritaba que no le serviría lo pescado para comer y para dar de comer a su comarca. Atiné a hacerle señas, sin darme cuenta le había hecho señas desde siempre. Tan solo tenía que pensar como pez y al intentarlo su faena cambiaría. Al mirarme, no me vió. Giró la cabeza hacia abajo, como fundiéndose entre las cañas, y me ignoró. Sabía que era lo que la contendría. Lo que la completaría de gozo. Lo que le dejaría una eterna sonrisa instalada. Supe su decisión de no compartir ese mar conmigo. Me senté en la cornisa a desafiar el viento y el vértigo de la altura. La ví partir junto a la luna entre lo salado y lo dulce. Al despertar, cayó el cuento leído de Luisa Axpe… las cañas....
“Si señor, las cañas hacían ruido. Eran como unos crujidos de madera, o como cuando se quema la maleza verde, vio esos tallos gordos llenos de agua que parecen que explotan todos a la vez….”
Mi sueño detonó al despertar en otro universo. El sueño en exacto efecto residual de la mente que no descansa.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Con fe so


"A lo largo de nuestras vidas nos mantenemos en silencio acerca de quienes somos, acerca del que sólo nosotros conocemos, y no podemos revelar a nadie. Pero sabemos que aquello sobre lo que callamos es la verdad. Somos lo que callamos".
Sándor Márai.


I
(lo que es)

Llevarme tu magia prestada sin recibo.
Tus sueños, los que aún no han venido.
Tus libros, los que aún no has escrito.
Tus búsquedas, las que aún no encontraste.
Tus palabras, las que aún dicen instinto.
Tu sexo, el que aún mordiendo no daña.
Tu forma de ser espontánea, intensa, inquieta.
Sabía que me llevaría a quererte como te quiero.
Porque todas las risas te nombran.

II
( lo que sería)

Me desvela creer que existís,
ahí, donde el puente es adorable.
En ese momento exacto cuando somos el mismo río,
en un espejo que trasluce el cristal,
que atraviesa los bordes y llega a las orillas.
Una visión de futuro sin edad.
Imagino tu olor a mujer.
Tus besos rojos.
Tu mirar disperso.
Tus idas y vueltas a éste mundo, a otros mundos.
Tus luchas inclaudicables.
Tus silencios que dicen todo.
Tu pensar que equivoca tu boca
y que no erra sentires,
Tu escucha precisa.
Tu forma de decirme te quiero sin decirlo.
Porque practico bajándote estrellas.

III
( lo que será)

La distancia es un concepto mental
al instalarte dentro de mí.
Al menos en sueños te sueño.
y confieso,
Te quiero tanto que decirlo resulta poco.
Porque si no lo digo no soy.


-.-

lunes, 17 de agosto de 2009

El autor ha eliminado ésta entrada.


¿Para qué contar un siempre que se fuga del paladar
callando su impotencia por la puerta de salida?


En la vida secreta de las palabras,
sólo el instinto me insiste que...
aún queda tiempo para echarnos a andar.


sábado, 15 de agosto de 2009

Cuestiones de luz


Eran las cinco de la tarde de un verano que asfixiaba. Caían los gorriones como bolsitas y no paraban de revolcarse en la fuente de la plaza. La ciudad semidesierta claudicaba de aguas. Todos transpiraban ojeras de malhumor. Enzo estaba solo. Ni se acordaba desde cuando. Tenía un local y vendía productos eléctricos zozobrando la crisis. Hacía tiempo que sus clientes optaban por el supermercado. No le encontraba la vuelta. Su negocio estaba apagado y tratándose de una casa de electricidad resultaba raro. Pocos clientes, pocas ventas, pocos sueños. De golpe entró un señor muy bien vestido.

--Buenas—

--¿ Cómo le va?,¿ qué día no?,¿ en qué le puedo ayudar?—le indagó Enzo.

--Mire, quien le va a ayudar creo que soy yo—le dijo el trajeado.

El tipo intimidaba. Parecía un pastor de la medianoche de televisión, de esos que prometen y buscan donativos. Enzo tenía más conflictos que el Medio Oriente. No estaba para sumar a la resta. Entonces, amagó una excusa para no atenderle.

--Tengo que hacer, dígame qué necesita—

--Que me escuche. Mire, vendo sombras ¿quiere ver alguna?— le dijo mientras abría una maleta de viaje con distintas etiquetas en la manija y en los cierres. El hombre parecía un viajero y revolviendo adentro de la maleta continuó hablando lento.

---Vea, tengo sombras de más o menos intensidad. Me quedan pocas grandes. Tengo por acá, a ver, la cuestión es que con el verano vendí las mejores. Me va muy bien—aseguró.

---Señor, si esto es un robo lamento decirle que no tengo plata— dijo Enzo resignado.

---Tranquilo, mi oficio no es común. Le muestro y después me dice—

---Pare ahí un poco. No necesito ésto precisamente….— afirmó Enzo encendiendo un cigarrillo. El humo le tapaba la cara.

---Claro. Esperaba que me lo dijera. Es lo que me dicen todos los que me compran. Le explico un poco el asunto. Las sombras que uno lleva se cansan de uno. Necesitan andar en otras formas y otros cuerpos por un tiempo. Más si el amor no le llega, mi amigo—

-- Pseeee…¿ Qué tiene que ver el amor?--

--- Es un flujo de energía. Las sombras retienen el amor perdido, son una proyección de nuestros cuerpos.¿ Quiere probar alguna de las que tengo?. Esta le va a quedar bien. Pruébese ésta. Era de un tipo más corpulento que usted. Ahora está felizmente en pareja. Con una familia preciosa. Le canjeé su sombra por una más tenue. No quería llamar mucho la atención, ¿vió?. Su vida brillaba demasiado. Pruébesela. ---

--- Creo que está loco. Pero no me voy a quedar con la duda.—Enzo agarró la sombra del mostrador y se la probó. Se sentía cómodo. Distinto. Como más relajado. De a poco, le invadía una sensación de soluciones.

---Vea mi amigo, llévesela. Mañana paso por acá y me dice si se la quiere quedar. En ese caso, le tomo la suya en parte de pago y me paga la diferencia.—

--Pero…¡no me dijo cuanto me va a costar!—

--Nada que no pueda pagar--- reafirmó el trajeado.

--Bueno, nos veremos mañana entonces--- dijo Enzo.

Esa tarde Enzo bajó la cortina más temprano que de costumbre. Paseó por las calles sin un rumbo determinado. Sin apuro por llegar. Suelto. Quería saber que sucedería por la noche. Su nueva sombra le agigantaba el espíritu. Le daba más luz. Más ganas. Le hacía bien y no sabía bien porqué. No quería volver a su casa. Quería que esa sensación le perdurara. No quería dormirse. De hecho, no durmió. Estaba energizado. A la mañana siguiente, compró pintura y pinceles. En unas horas pintó el local al rayo del sol, haciendo alarde de su sombra sobredimensionada que le daba frescor. Casi no transpiraba. Compró algo de ropa nueva, puso música y fotos de sus amigos en el local. Algo en él había cambiado de repente.

Entrada la tardecita apareció el trajeado.

---¿ y?, ¿cómo le quedó?, veo que le hizo bien…---

---Si, no lo creo todavía…--- respondió Enzo temeroso.

--- Le pasa a todos, quédese tranquilo. Hablemos de la diferencia. Ya se habrá dado cuenta que no tiene un precio…tiene un valor.---

---¿ A qué se refiere con valor?, no me asuste.---

---Mire Enzo, su vida cambió tan sólo en un día. Mírese al espejo. Es otro. Eso habla claramente de la efectividad de mis productos. Casi no necesitan service. Eso es calidad.---

---Ahá, entonces, ¿ qué viene a cambio por la diferencia?.--- indagó Enzo.

---La calidad lo es todo, mi estimado. Déme su sombra y su capacidad de amar por la diferencia. Seguramente con ésta la va a recuperar en poquito tiempo--- le sugirió el vendedor.

Enzo pensó presionado. El producto era realmente bueno. Había notado sus efectos inmediatos. Estaba confuso. Como aturdido. No había reconocido su potencial hasta ese momento. Otro lo descubrió por él. Otro le mostraba el verdadero valor. Le canjeaba espejos por sueños. Sombras por ilusiones. Bienestar por amor. Fue así que mirando fijo a la nada pensó. Volteó hacia el viajero y murmuró.

---No la quiero, gracias. Tenía razón en que me ayudaría. Acabo de rescatar mi valor---

El vendedor le sonrió con una mueca cómplice. Guardó la sombra de muestra. Y llegando a la puerta del local dijo por lo bajo.

--- Hizo bien amigo, esa sombra le quedaba chica en realidad.---