Saqué un ticket de ida
y detuve al destino en un pensamiento.
Las sábanas gemían tu olor
y junté flores de aquél recuerdo indeleble.
El verbo fue tu miel conjugado en otros tiempos.
Y dí vueltas.
Me oculté en el quehacer que hace.
Que dice lo que oculta
Que se oculta en los silencios
Que viaja al centro del adentro
para ser otro mismo en uno.
Subí a yeguas de madera.
Me ví en otros cuerpos
Otras lunas que platinaron las miradas
Otras miradas que buscaban mi platino
Sentenciado a otra vuelta en el sueño recurrente
Saqué la sortija
Mientras me unía el desvelo de tu abrazo
A media vuelta me bajé.
Ya no había sortijas.
Me bajé del mundo que mareaba
y sólo daba vueltas en un mismo punto.
Vuelvo a la boletería por otro ticket de ida…
ésta vez a una estrella fugaz.
Alguien me contó que los secretos al ser contados dejan de serlo. Se transforman y se incorporan al que los lee, los escucha, los comparte y hace así, menos solitario su recorrido.
miércoles, 21 de abril de 2010
martes, 20 de abril de 2010
fiesta
Alguien ya te regaló la luna.
Alguien te instaló en alguna estrella.
Se llevó tu nombre en la noche
entre velas y pasiones.
Fuiste feliz.
Así vino llegando
la brisa de la vida
en piel y tormenta.
Celebro tu pasado
y aquellos tiempos
desde el lugar de tu risa.
Sólo sé de hoy
cuando cada beso expande
tu saliva curando cicatrices.
Y en mi boca hay una fiesta
que delata timidez.
Ese rayo cegador
cierra mis ojos
y abre el futuro.
Alguien te instaló en alguna estrella.
Se llevó tu nombre en la noche
entre velas y pasiones.
Fuiste feliz.
Así vino llegando
la brisa de la vida
en piel y tormenta.
Celebro tu pasado
y aquellos tiempos
desde el lugar de tu risa.
Sólo sé de hoy
cuando cada beso expande
tu saliva curando cicatrices.
Y en mi boca hay una fiesta
que delata timidez.
Ese rayo cegador
cierra mis ojos
y abre el futuro.
lunes, 19 de abril de 2010
copia fiel
“Ojalá que la noche no me lleve los pasos
para volver a mi casa acompañando mi sombra.”
Coleccionistadesoles.
Vivo con precios a pagar
Destino inequívoco.
La culpa es mía.
Las palabras yacen
y aman callando.
No las suelto,
y no se suelta el amor.
Cuando el lodo es lodazal
embarra sueños y quimeras.
Nunca partí de donde no me fuí
Y solo anduve andando.
Pasado tenaz que aparece en futuro
como presente tardío.
Hastío de invierno,
que todo lo repite insomne.
que todo lo reitera con frío.
Entiendo.
He nacido original
Y llevo años de copia fiel.
para volver a mi casa acompañando mi sombra.”
Coleccionistadesoles.
Vivo con precios a pagar
Destino inequívoco.
La culpa es mía.
Las palabras yacen
y aman callando.
No las suelto,
y no se suelta el amor.
Cuando el lodo es lodazal
embarra sueños y quimeras.
Nunca partí de donde no me fuí
Y solo anduve andando.
Pasado tenaz que aparece en futuro
como presente tardío.
Hastío de invierno,
que todo lo repite insomne.
que todo lo reitera con frío.
Entiendo.
He nacido original
Y llevo años de copia fiel.
domingo, 18 de abril de 2010
Un beso de tu boca
Un beso de tu boca
rompe mis silencios.
desnuda laberintos
revoluciona endorfinas
da pavura
desviste estructuras.
devora el tiempo
crea insomnio.
mejor no te beso.
rompe mis silencios.
desnuda laberintos
revoluciona endorfinas
da pavura
desviste estructuras.
devora el tiempo
crea insomnio.
mejor no te beso.
miércoles, 14 de abril de 2010
del viento
Cuando salimos del mundo
a veces soy del viento.
Fluyen en mi boca tus versiones
y lleno las alforjas con palabras.
Así emprendo el viaje.
Viajo liviano casi sin equipaje
sé que llegaré lejos y feliz-mente cerca
Cruzando el umbral de las miradas
con el peaje de mi risa.
Todo concluye en las ganas
reiteradas de estar
y todo es simple sin promesas.
a veces soy del viento.
Fluyen en mi boca tus versiones
y lleno las alforjas con palabras.
Así emprendo el viaje.
Viajo liviano casi sin equipaje
sé que llegaré lejos y feliz-mente cerca
Cruzando el umbral de las miradas
con el peaje de mi risa.
Todo concluye en las ganas
reiteradas de estar
y todo es simple sin promesas.
martes, 13 de abril de 2010
Encuentro- paraje del color primario
-- Es que al destino se lo traza todos los días, con cosas que hacemos y con las que no hacemos. Pensar una posibilidad como ésta hubiera sido una locura total----aseguró Gabriel mientras reía al hablar.
---Algo estará queriéndome decir el destino entonces, porque no creo en la casualidad--- sentenció ella al tiempo en que agradecía a quien le había encontrado el documento.
---Quería conversar un poco con vos--- le dijo en tono serio Gabriel.
Sofía tenía carácter fuerte para decidir por el no pero notó el determinismo del caballero del tren. A veces su caparazón se vestía de plumas. Miró a claudio, con un gesto cómplice, y le dijo que se fuera. En un santiamén estaban en el café Tortoni entre recuerdos y vajilla de tango. Las miradas derrochaban riqueza y sonrisas. La confitería era como un santuario de confesiones. Ahí, Gabriel le contó cómo llegó al tren luego de haber estudiado letras en la facultad. Sofía cómo llegó a Buenos Aires después de recorrer tanto verde en su vida. Ahí, juntos, se los veía naturales, como entusiasmados, entre las risas urgentes. Tentados por el juego se olvidaron del reloj. Se hizo tarde la noche y se hizo bien de noche. Gabriel, que vivía en San Telmo, se ofreció a acompañarla. Juntos tomaron un taxi que volaba por las calles. Todo se pasó velozmente y fue hasta fugaz como una estrella. Sofía, le agradeció y él al irse le propuso un nuevo encuentro. Estaban en sintonía. Eso era suficiente por el momento.
Gabriel era un ángel feo. El era mayor que ella. Una diferencia casi imperceptible en la fusión, pero notoria en el documento. Distintas generaciones se encontraban en un sitio inimaginable. Uno frente y al lado del otro. La química que no se explica. La fuerza del deseo que atrae, que corroe las fronteras del límite.
---Algo estará queriéndome decir el destino entonces, porque no creo en la casualidad--- sentenció ella al tiempo en que agradecía a quien le había encontrado el documento.
---Quería conversar un poco con vos--- le dijo en tono serio Gabriel.
Sofía tenía carácter fuerte para decidir por el no pero notó el determinismo del caballero del tren. A veces su caparazón se vestía de plumas. Miró a claudio, con un gesto cómplice, y le dijo que se fuera. En un santiamén estaban en el café Tortoni entre recuerdos y vajilla de tango. Las miradas derrochaban riqueza y sonrisas. La confitería era como un santuario de confesiones. Ahí, Gabriel le contó cómo llegó al tren luego de haber estudiado letras en la facultad. Sofía cómo llegó a Buenos Aires después de recorrer tanto verde en su vida. Ahí, juntos, se los veía naturales, como entusiasmados, entre las risas urgentes. Tentados por el juego se olvidaron del reloj. Se hizo tarde la noche y se hizo bien de noche. Gabriel, que vivía en San Telmo, se ofreció a acompañarla. Juntos tomaron un taxi que volaba por las calles. Todo se pasó velozmente y fue hasta fugaz como una estrella. Sofía, le agradeció y él al irse le propuso un nuevo encuentro. Estaban en sintonía. Eso era suficiente por el momento.
Gabriel era un ángel feo. El era mayor que ella. Una diferencia casi imperceptible en la fusión, pero notoria en el documento. Distintas generaciones se encontraban en un sitio inimaginable. Uno frente y al lado del otro. La química que no se explica. La fuerza del deseo que atrae, que corroe las fronteras del límite.
Algo les estaba sucediendo.
Esa inequívoca situación en donde todo fluye sin obstáculos a fuerza de roce.
lunes, 12 de abril de 2010
Quien
Quien me suma.
Quien me arropa y me preserva.
Quien me atiende en lo que necesito.
Quien no esconde el tesoro de jade.
Quien comparte ternura.
Quien merece confianza.
Quien me descubre abrazado a su corazón.
Quien sinergia.
Quien planea pequeños grandes encuentros.
Quien reinventa reiteradamente.
Quien es natural y naturalmente liga.
Quien se apodera de la piel.
Quien rescata.
Quien vuela.
Quien está a mi lado.
Quien no teme que me vaya si vuelvo.
Quien comparte la parte para compartir.
Quien está dispuesta y no disponible.
Quien se hace mejor porque le doy.
Quien respira de la boca.
A quien le duele si te duele.
Quien.
Es simplemente
quien me hace ser mejor persona de lo que soy.
Quien me arropa y me preserva.
Quien me atiende en lo que necesito.
Quien no esconde el tesoro de jade.
Quien comparte ternura.
Quien merece confianza.
Quien me descubre abrazado a su corazón.
Quien sinergia.
Quien planea pequeños grandes encuentros.
Quien reinventa reiteradamente.
Quien es natural y naturalmente liga.
Quien se apodera de la piel.
Quien rescata.
Quien vuela.
Quien está a mi lado.
Quien no teme que me vaya si vuelvo.
Quien comparte la parte para compartir.
Quien está dispuesta y no disponible.
Quien se hace mejor porque le doy.
Quien respira de la boca.
A quien le duele si te duele.
Quien.
Es simplemente
quien me hace ser mejor persona de lo que soy.
sábado, 10 de abril de 2010
El rayo
Conocí a una persona de habilidad prodigiosa. Hasta ese momento creí que cinco sentidos tenía casi cualquiera. Este talento disponía como engarzado en su espíritu uno más. José, tenía el don de la persuasión. El tipo lograba seducir a cuanta mujer se le cruzara por su vereda. Tenía la carismática destreza de transformarse en el ser amado de cualquier mujer. Así se paseaba por las vidas ajenas con ese don que, a veces se convertía en karma total. Cierto es que trataba de resistirse pero como todo lo que crea costumbre aburre, se aburría. María, padecía del mismo mal (¿o bien?). Podía dejar una estela de miradas incendiadas a su paso. En cuestión de minutos, los hombres sucumbían ante sus encantos de sirena y daban hasta lo que no tenían sin poder zafar de sus encantos. Quedaban impregnados de deseo descontrolado y olor a primaveras. Estaba cansada también de iniciar y de no poder continuar.
Casi sin desearlo, se encontraron. Como imanes que se repelen intentaron en vano una mutua conexión. Esa metamorfosis tan común en otros no tenía resultado positivo entre ellos. Queriendo encontrarse se escapaban. Haciendo casi sin quererlo, probaron besarse. Al acercarse la sensación de alcanzar la satisfacción imaginada, la que revelaría el destino. Entre las bocas brilló un haz de luz que hizo desaparecer el hechizo. El rayo les pulverizó el regalo. Ambos se sintieron liberados, confundidos, atontados, y se alejaron despacio, pie a pie, de espaldas al lugar.
A partir de ese instante se renombraron.
El pasó a llamarse José María y ella María José.
Casi sin desearlo, se encontraron. Como imanes que se repelen intentaron en vano una mutua conexión. Esa metamorfosis tan común en otros no tenía resultado positivo entre ellos. Queriendo encontrarse se escapaban. Haciendo casi sin quererlo, probaron besarse. Al acercarse la sensación de alcanzar la satisfacción imaginada, la que revelaría el destino. Entre las bocas brilló un haz de luz que hizo desaparecer el hechizo. El rayo les pulverizó el regalo. Ambos se sintieron liberados, confundidos, atontados, y se alejaron despacio, pie a pie, de espaldas al lugar.
A partir de ese instante se renombraron.
El pasó a llamarse José María y ella María José.
En el aire quedó flotando el deseo de ser amado por alguien que ama a otra persona.
viernes, 9 de abril de 2010
andando
* foto de Berenika.“Brotan pedazos de las posibilidades que dejo truncas.
La valentía que me piso y me tropiezo como cordones desatados.”
Georgina Sinclair.
Ahí voy andando.
Me suceden las horas
mientras la noche
prende y apaga
la luz en el velador.
A veces se evapora la risa.
Ahí voy andando.
Llevo el cuerpo a todos lados
con las gotas de lluvia
que ruedan por mis costados.
A veces despierta el sueño.
Ahí voy andando.
He sabido que no todo
lo que brilla es oro.
He sabido que eso también
da riqueza saberlo.
sábado, 3 de abril de 2010
ola
"...que la noche se rompiese en tu boca y en mi corazón, no me bastaron para olvidarte".
Juana Macías, "lunaazul."
Estrellas en el alma. Vivir en el otro.
Regalos sin motivo. Cuerpos brillantes. Lenguaje de risas.
Sonrisas en los ojos. Miradas del vuelo.
Ganas sin pausas.
Futuro en los oídos.
Presente sin relojes. Pasado sin tiempos.
Miel en las miradas. Luz en las manos. Piel en las narices. Rojo en las bocas.
Sueños sin miedos. Lunas cómplices. Verde deseo.
Así se vive la ola.
Cuando tu tormenta de besos enciende esos nombres.
Todo es más de un siempre.
Juana Macías, "lunaazul."
Estrellas en el alma. Vivir en el otro.
Regalos sin motivo. Cuerpos brillantes. Lenguaje de risas.
Sonrisas en los ojos. Miradas del vuelo.
Ganas sin pausas.
Futuro en los oídos.
Presente sin relojes. Pasado sin tiempos.
Miel en las miradas. Luz en las manos. Piel en las narices. Rojo en las bocas.
Sueños sin miedos. Lunas cómplices. Verde deseo.
Así se vive la ola.
Cuando tu tormenta de besos enciende esos nombres.
Todo es más de un siempre.
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