Alguien me contó que los secretos al ser contados dejan de serlo. Se transforman y se incorporan al que los lee, los escucha, los comparte y hace así, menos solitario su recorrido.
viernes, 14 de junio de 2013
jueves, 9 de mayo de 2013
Llegaste
Llegaste temprano y casi sin preguntar te dejé entrar. Abriste los candados y las llaves de hierro forjado como solían hacerse a la antigua. Sólidas y perpetuas. Ví que tu suavidad lo colmó todo y me perdí en algún lugar sin retorno. Olvidé los desamores y las penas. Se esfumaron. Las cicatrices suelen ser heridas que tienden a superarse. Al cerrar los ojos dormí una siesta casi interminable en tu regazo imaginando futuro. Proveyendo bonanzas. Todo fue frágil y enérgico como una mueca que sería carcajada. Ahí en el ensueño de creer que serías mi futuro, ahí nomás, te comencé a amar.
sábado, 4 de mayo de 2013
Y qué sé yo.
Y qué sé yo si volver es escribir de nuevo. Y que sé yo si escribir de nuevo es imaginarse ser leído. Y qué sé yo en donde andará la cabeza al terminar éste escrito. Y qué sé yo si terminarlo no implica un recomienzo. Y qué sé yo si me deambularé con las palabras como me desvela la incertidumbre. Y qué sé yo si morderé la realidad con remordimientos.Y qué sé yo si sé lo que creo saber. Tal vez sea que nada sé de lo que tengo que saber.Y eso es lo que se sabe por siempre.
martes, 6 de noviembre de 2012
Al gitano.
No me cabe tu vida ni en el más completo de los obituarios. Me gustaría recordarte en la mirada de mis hijos, en la playa desierta y el ruido de las olas, perdiéndome ahí en el horizonte, en donde en general se buscan muchos. No me cabe ni una gota de desesperanza. Me basta saber que pasaste por mi vida dándome la imagen del que nunca tuvo imagen. El protagonismo de la gente común que convertías en luz y en estrellas cuando los mirabas. De todos aquellos personajes que dejaste inmortales en todos nosotros. Ojalá no se esfume la forma en que escribías, guionabas, cantabas o dirigías. Ojalá alguna parte de las nuevas generaciones entienda la búsqueda que te propusiste. Ojalá alguno descubra la estrella. Esa que te hizo salir del pozo y te iluminó siempre. Ojalá sigas de paseo filmando en otras dimensiones. A mí me queda decirte gracias y hasta siempre maestro Leonardo Favio.
sábado, 22 de septiembre de 2012
Accidente
Ser un quieto entre la vida que corre sin pausa. Ser un experimento clínico que resulte una cura. Visitar ocho veces el quirófano y salir igual. Hacer amigos enfermeros y criticar médicos. Detestar sentir el dolor que duele. Contar cien veces el mismo evento y no ver el accidente. Armarme de venganzas judiciales. Agiornarme con el "todo pasa". Consolarme de no haber muerto. Tener tiempo y no ganas. Y tener ganas y no poder. Creí que uno merece lo que le pasa. Creí en la causalidad de las situaciones. Tal vez me creí sano y estaba enfermo. Hoy, creo en lo que pasa. En lo intenso que se muestra todo conmigo. En el amor y en la tolerancia. En el deseo de continuar la construcción. Y mientras deseo que te quedes más tiempo conmigo, pasa el tiempo en un segundo,y para volver a caminar pasa más lento aún.
viernes, 24 de agosto de 2012
Cosquillas
Soy todos los nombres que he conocido.
Las veredas que he caminado.
Los ojos que me han mirado.
Las bocas que hablaron callando.
Las lunas sonrojadas
La estética de la osadía.
Las manos que tratan.
La mente que se cura.
Un clarividente que no ve.
Una persona que no busca encontrarse
entre miles de personas perdidas.
Pero a pesar de semejante mochila
al rozarme levemente tu piel
siento nuevas cosquillas en la panza.
viernes, 17 de agosto de 2012
Lucía.
Una artista de la cuerda floja. Subía a la altura de los andes sin redes ni miedos y allí encontraba el sitio exacto de la adrenalina. El trapecio era su hamaca de plaza. Tenía persiguiéndola, una larga cabellera negra que azabachaba los focos seguidores. Erizaba espectadores. Mientras les trenzaba los nervios, abría sus ojos y detenía sus respiraciones. Enérgica y determinada sorprendía a todos con acrobacias de mariposa. Era distinta. Tenía colores. Su vida había sido siempre de circo. Desde siempre. Desde toda su extensa vida. Lucía era trapecista de 10 hermosos abriles y de miles de sueños soñados. Su madre leía la bola de cristal en un espectáculo lleno de mística y fantasías y muchos sabían que eran tiempos de agonía de fe. La post guerra se medía en hambruna y desempleo y el pan diario en rebanadas semanales. Dolía el estómago en aquellas miradas. Mientras el circo rodaba el escenario a otros sitios menos desvastados esa caravana de gitanos llenaba de colores a los caminos desolados. Lucía era primavera de Sevilla. Su mirada de Soles del alto Perú despertaban sonrisas a su paso. Nada temían sus manos. Nadie le doblegaba. Quien se atrevería.
Una madrugada decició abrir las puertas de las jaulas y escaparon todos los animales en Marruecos. Aquél alboroto despertó a la ciudad mora. Ella nunca se sintió sola, en esa empresa le había acompañado la luna de sus ancestros.
Al detenerla un oficial le exigió explicación con una taza de chocolate caliente. En silencio esperó la respuesta.
Ella le miró con sus soles incas.
---Soy acróbata, no cómplice.--- le dijo.
Algunos fugados lograron escaparse. Triunfó el instinto. Otros volvieron a sus jaulas porque eran sus hogares. Triunfó la doma.
Lucía lloró sus regresos.
A partir de aquél día no dejan de temblarle las manitos y siente que el imperio del sol abandonó sus ojos en la realidad.
Mientras todos duermen ella solloza.
---Despierten…despierten… y háganlo rápido.---
viernes, 20 de julio de 2012
Cuando el futuro quiso ser ahora.
Dicen que el futuro se le plantó al tiempo y quiso ser ahora. Le dijo que nadie se interesaba en él. Que sólo aquellos que visionaban y los que tenían fe lo llamaban constantemente. Que cada vez eran menos. Que cada vez eran pocas las veces en que lo convocaban. Tenía celos del pasado y del presente. Quería que no lo asocien más al destino. Que siempre era mejor de lo que esperaban, y que no era recompensado por eso. Que era un esclavo de la esperanza. Estaba harto de no poder revisarse ni de dar al menos una certeza. No quería jugar en el campo de los supuestos con lo incierto. De un lugar remoto apareció el pasado. Miró fijo al tiempo y también le exigió querer cambiar. Le dijo que estaba cansado de ser tan observado y juzgado. Que no merecía tantas sentencias y de ser olvidado. Que eran pocos los que lo recordaban. Los melancólicos y los memoriosos le caían simpáticos. Pero los historiadores lo revisaban y lo analizaban todo. Le molestaban sus lecturas y opiniones que distaban a veces de ser verdaderas y no lo dejaban descansar tranquilo. Continuamente lo llevaban al presente y le agobiaba encontrarse ahí con él. Que alguna vez quería cambiar. Estaba fastidioso de que a cada segundo se le sumaban más hechos y palabras. Y exigía ser futuro porque estaba deseoso de ser inesperado y soñado. Sus quejas sonaron en el presente. Quien se levantó y sacudió al tiempo para que lo siga acompañando. También le reprochó. Al presente le indignaba ser el compañero eterno del tiempo. Siempre pegaditos. Siempre su escolta. Siempre caminando hacia el futuro y dejando atrás al pasado. Quería detener su marcha. El presente quería ser pasado para poder reposar un poco. Estaba de mal humor por cambiar constantemente por la voluntad y la actitud de otros. Y que nadie disfrutaba de él como se debe. Pocos le daban importancia al hoy como se merecía. O se prendían del pasado ó ansiaban al futuro. El tiempo pensó por un espacio sin tiempo. Miró al futuro y habló en el presente.
---Lo único que puedo hacer es ser informal y no estar marcando los cambios desde el reloj. Pero si yo no existiera tampoco lo harían ustedes y si ustedes no existen no existiría nada---
Y luego calló entrando al pasado.
Así dicen que el tiempo los convenció para que vivamos en todos ellos.
domingo, 8 de julio de 2012
JSV
En el centro de Citybell, ahí cerca de la autopista de ingreso a La Plata, está situada la ciudad deportiva de Estudiantes de La Plata. Un club que supo ser un chico con grandeza en algún momento de la historia del fútbol argentino y mundial. En la puerta del vestuario, por encima de la puerta hay un cartel que reza; "Para ingresar a éste vestuario, hay que merecerlo". Juan Sebastián Verón, jugador exquisito y crack del club, se retira del fútbol y mirá el cartel por millonésima vez y se conmueve otras tantas. Es que no basta una vida para contar la vida de emociones de "la brujita" como lo apodó la hinchada. Desde su desinterés por llenarse de plata, Verón persiguió la gloria en un club que lo vió patear desde chiquitito. Ya dentro del vestuario hay otro cartel que dice; "Para permanecer en éste vestuario, hay que sacrificarse". Sin duda alguna y lo confirma la gente de Estudiantes, Juan Sabastián Verón cumplió con creces ambas premisas.
viernes, 18 de mayo de 2012
Partida
Esa mujer no da razones. Es un mayo francés. LLega y se va sin preguntar. LLeva el alma encubierta y la sonrisa partida. Da vueltas por la vida movida por rutinas. Extraña las caricias y la calidez, la opción de ser amada. Esa mujer está de luto, vió partir a su hijo hacia Malvinas.
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