sábado 14 de noviembre de 2009

Respiro


Se rompen las cáscaras
Crecen las yemas entre los dedos
Y se hacen ternura

Se crispan las luces
Nacen los cielos en la ventana
Y se hacen ojos

Se fugan del pinar
Las fragancias que caen de la noche
Y se hacen narices

Tocan, miran, huelen

Al llegar el habla,
Todo calla.
Todo tiene sentido
en el sinsentido.

Nunca hay límites,
Nunca los ha habido.


martes 10 de noviembre de 2009

puertaventana

*foto de Berenika.
“Nunca se supera un amor sólo se aprende a convivir con lo que se transforma.”
Del coleccionista de soles.



Hablo conmigo para saber que me respondo
No me quites el pecado de rezar a la altura de tu ombligo.
Lleno las alforjas de tu luz para cruzar la bravura y el tedio.
En el tiempo exacto se detiene el reloj.
En los sitios remotos se encuentra el control.
Mientras conjugo amar en presente perfecto,
hacia atrás fui probable, hacia adelante seré posible.
No se puede dejar de hacer lo que se desea ser.
voy al mar que espera.

En ésta encrucijada de sentires
subiendo la escalera al cielo.
No existe mejor puerta de salida
que sea entrar por ésta nueva puertaventana.

lunes 9 de noviembre de 2009

Avalancha


“Siempre estoy cerquita aunque viva lejitos”.
Giuliano Cavazza.



Esta página en blanco que se llenará
con las palabras que te recuerden
se va a oscurecer.
Este cielo tan abierto que se cerrará
con la llave de la espera
se va a oxidar.
Tu sonrisa aclara y devuelve el brillo a todo.
Y aunque caigan sobre mí todos los mundos en avalancha
Seguiré sin renunciar a los cimientos de nuestra construcción.
Todo lo puro trasciende espacios y tiempos.
Y siempre viajaré hacia donde nos amamos.


jueves 5 de noviembre de 2009

equilibrio

* foto de Naokokaras.

cuando el sol guarde los rayos detrás de la timidez y los traiga a la cama.
cuando todo te diga basta y creas que llegó tu hora de no poder dar nada más.
cuando el umbral de los sueños rotos llene de lluvia tu calma.
cuando el silencio sea nuestro aliado fiel escuchando.
Te espero
sin saber que esperarte es quererte aunque no lo sepas.
en equilibrio azaroso que el destino urge en la espera.
más que nunca para que dejemos de morir un rato.
para asesinar dulcemente todas las esperas por esperar.
Te espero
porque me espero a tu lado esperando.

lunes 2 de noviembre de 2009

El lector


El día en que Genaro se presentó a mi puerta algunos pájaros le acompañaban los pasos trinando. Eso fue lo primero que me llamó la atención. Los pájaros callan cuando hace calor y éstos callaron cuando el les chistó. Hacía mucho calor. El gomoso calor de Buenos Aires que se impregnaba en la piel y corroía los huesos y la paciencia una vez más. Entre tanta humedad y desentendimiento urbano se apersonaba en el portal ese tipo que vestía una mirada cansina y un ceño fruncido. Todo exquisitamente combinado con un traje oscuro de tiro largo parecido a aquellos que se apreciaban en las fotos sepias de los comienzos del siglo pasado. Sin mucho preámbulo, ni anunciando porqué o cómo había llegado, el trajeado disparó sin anestesia.
--Leo las almas—
Mi imagen le aclaró una vez más todas las respuestas reiteradas a esa afirmación. Evidentemente me traspasó un escalofrío y quedé un tanto helado en el calor de la siesta.
--Mire, mi oficio es un tanto difícil de comprender. Luego de algunos años evadiéndolo decidí lanzarme de lleno a lucrar con ésto. Si bien mi vida fue un infierno, porque imagínese que saber las almas es un tema de lectura real de las personas, aprendí mucho y ahora vuelco esa experiencia casa por casa.--- dijo confiado y tranquilo.
--No deja de sorprenderme. No todos los días viene alguien a llamar a la puerta con semejante propuesta.---dije rascándome la cabeza y tratando de no reír de la bizarra situación. Sin embargo, Genaro seguía ahí impávido a mis comentarios como si ya supiera lo que le iba a decir.
--¿Bueno, cuanto cobra?-- pregunté tímidamente.
-- Tengo una tarifa plana para los iniciados. A medida que sume más almas que leer le bonifico el precio. Al cuarto candidato que me refiera, su lectura, no se la cobro.--- aclaró.
--Interesante… y…¿ si estoy sólo?---
--En ese caso le leo, si ud. siente que le va a servir me paga. Aunque me crea delirante, eso es lo primero que leo.---
---No entendí, ¿qué cosa?--- indagué
---Si el candidato no tiene voluntad de pagarme… eso lo sé de antemano… porque eso lo leo para mí.---
---Claro… bueno, empecemos.---
---Está bien, caminemos entonces.---
Los pájaros le seguían como la estela de un cometa. Genaro comenzó a contarme acerca de mi alma. El trayecto se hizo infinito. Las sombras se nombraron en sus palabras. Sólo recuerdo el ruido de las piezas al encajar en mi rompe-cabezas.

domingo 1 de noviembre de 2009

hechizo

El cuerpo me pide tu presencia
Una usina de energía renovable.
Decir cuanto, sería limitar el hechizo.
Yo tengo ganas de vos
Vos deseas entender
El verbo aparece intenso
y lo nuestro son ganas de todo.
Sólo soy mejor estando a tu lado
y lo demás son sólo circunstancias.
Quiero explicarte lo imperfecto...
Estos versos se completan cuando los lees.

sábado 31 de octubre de 2009

El mar de los amigos.


No suelo apostar si no estoy convencido. Con los amigos me pasa eso. Claro, que puedo estar equivocado, y la nueva verdad salta a la realidad con creces de pago. Si pierdo pago, ese es el precio por aprender en las apuestas. Mis íntimos me saben. Entonces, cuando se genera una disputa, por lo general, no apuestan. Amistades que se apuestan. Apuestas en amigos. Apuestas con Amigos. Cabe señalar que rara vez piso un casino, o participo de algún juego en donde se tenga que apostar dinero. Las contiendas involucran algo que aprender. Cuando era chico, solíamos contender en juegos a través de prendas. Eran divertidas y sin mayores problemas se cumplían. Entre tanto y tanto, aparecía algún pendenciero que terminaba “pagando” y yo disfrutando. Siempre los pagos se referían a acciones para seguir compartiendo la amistad o no, pero el goce radicaba en la pimienta que se sacudia en la previa más que cuando se ganaba. Salando la vida del otro por un momento. Asi fue como la luna nos encontró despachando unas cervecitas en el bajo. Fabri, Clau y yo, como siempre, hablábamos de mujeres, fútbol, música, amigos y sueños. Vuelvo a la apuesta. En principio, era sobre una canción que sonaba en el bar. Algo de rock pesado. Le llamo apuesta cebo, en donde pierdo a propósito para que el otro muerda, tome valor y decida decidirse a apostar. Fallo e intento adivinar. Un ardid. Clau, como todo toro urbano, encaró al rojo de la carnada sin reparos. Entonces, aventuré algunos nombres del mar del rock.
== Ves… no sabés nada. No es Deep purple ni Iron Maiden==.
==El que sabe…sabe…sino está adivinando==acotó Fabri con precisión relojera.
Tragué saliva, no era cosa de que se espanten, me agazapé y respondí.
== Es Led Zeppelín. La voz inconfundible de Robertito Planta== aseguré deformando el nombre.
== Eso no dijiste. Me nombraste a otras bandas. Entonces, no vale. Así cualquiera termina adivinando== Clau se iba acercando al cebo.
== Como no saber de Zeppelín. Mirá, cuando estudiaba guitarra, para aprender a arpegiar me enseñaron “Escalera al cielo”. Un karma. En todas las reuniones la tocaba y mis amigos ya estaban tan hartos de escucharla como yo…y hoy inclusive nunca falta alguno que la pide…hace años de eso== dije y enmudecí.
== Ah siiiiiii….bueno. Te apuesto un asado para los tres que no la sabés tocar. Como el disco eh….sin sanata. A ver….dale. Vamos ya a casa y la tocás==.
== Bueno… no sé== (Falsa duda del que no duda. Teatralice un poquito. Me había fagocitado a la reina y estaba a punto del jaque mate).
== Ta bien…dale==
==Ya vamos a casa, Fabri está de testigo y de juez. Pedí la cuentita, dale. No podés revisar nada. Así de una…==. me señaló con su índice tiezo y la mirada vidriosa de 2 de la mañana.
==Vamos== dije.
La canción la sabía de punta a punta. Pero el trayecto hacia su casa fue un sermón dominical. Que vas a aprender… Que voy a disfrutar el tintito….En ésta te agarré... después del asadito que me voy a comer…no me apostás más, me decía convencido. Lo paradójico era que leía mis pensamientos. La verdad es que si hay algo hermoso es que sepas alguna cosa que va a venir. Aunque sea una mínima cosa. Una sonrisa. Una bolilla que la sabés hasta de memoria en un exámen. Un abrazo desmedido. Un apuesta que no perderías. Un olor conocido. Una mirada. Un abrazo. Algo.
Fuimos, la toqué casi integra. Gané. No disfruté ganar tanto como cargarlo y ver su cara desfigurada.
==…La tocaste perfecta. Ya está… ya está...== dijo antes de que termine.
Fabri y yo nos descostillábamos de la risa.
Fabri, que es un alumno devoto de Clau, comenzó a proponerle tomar clases conmigo. Es irrepetible ver las caras. Todo solo duró lo que una brisa. Pero me dejó instalada la sonrisa una semana. El asadito apostado, obviamente era lo de menos. Ganarlo también. Importó disfrutar el frescor del mar que nombraba las amistades. Al fin y al cabo, sólo somos personas que a veces vuelan con simplezas.

lunes 26 de octubre de 2009

Algunas cosas


Quiero invitarte a salir del mundo
compartirte un café edulcorado.
Traigo algunas cosas debajo del brazo
un ramito de fresias
Y una escucha precisa.
Mientras te aligerás las ropas
Y me untás un cielo de miradas
puedo verte simple y fatal.
Quiero perderme en tu escote
sólo te temen quienes no te saben.
Quiero que me acompañes
todavía los poetas no te dan respiro
y ríen lunas al nombrarte.
Ya sé, abrieron la boletería.
Siempre me acuerdo temprano
Y me ocupo tarde.
Igual, no te apures
Aprovechemos que se distrajo el tiempo.
Los besos alados se fueron para quedarse
y ya saco el ticket para viajar a tu corazón.

sábado 24 de octubre de 2009

La fuga

Estaba ya un poco cansado de su vida. Había nacido de la mente de un escritor. Tenía sus partes más fracasadas. Marcos vivía en una novela. Estaba en un relato policial donde siempre aparecía como sospechoso. Se titulaba “Cuestión de fugas”. El era un personaje oscuro. El era el solitario. El poco sociable. El anti-carismático. El que abría y cerraba los bares. El que no tenía talento. Se había cansado de ser fregado y quería algo distinto. Su condición de víctima la había definido el escritor en la página 23. Casi de entrada y hasta el final tenía esa carga tortuosa. No le otorgaba otro rol que ése.
A medida que el relato caminaba, extrañamente, la compasión de los lectores le daban cierta energía. Cada persona que leía la novela esperaba que él no fuera el asesino. De hecho, no lo era. Tampoco la mucama. Ambos eran los primeros sospechosos. Pero ese deseo en colmena de quienes leyeran el libro, todos pidiendo lo mismo, le sumaban razones suficientes para abandonarlo. Le daban vida. De a poco juntaba fuerza. Había otros personajes de mayor participación en la historia. Sin embargo, Marcos lograba aunar a los pensamientos en uno. Todos sentían pena por él. Veía como las miradas de los lectores se llenaban de tristeza e impotencia a medida que avanzaban en su vida. Pedían que no le pasara eso. Marcos no tenía coraje pero de tanto ser pensado algo le había sucedido. Su creador le había hecho sufrir tormentos, acosos, arrestos violentos y celdas hasta casi las últimas páginas. Marcos estaba decidido a escaparse de la novela. Entonces planeó la fuga. Entre el silencio de las librerías se conocía con la mucama desde la página 34. Se encontraban en la 69. El escritor no les había dado siquiera un pensamiento de amistad. Intrínsecamente estaban unidos por la condena. A Marcos poco le importó. De a poco se convirtió en un actor que sólo aparecía en escena cuando alguien abría la novela. Quería irse. Además soñaba irse con ella. Sabía que podrían salir del libro si encontraban la forma de mantener al menos su color. Cada vez que compraban la novela se preguntaba si tendría alguna chance de huir. Se vendieron cientos de ejemplares. No perdía la esperanza. Una mañana de noviembre, primaveralmente lluviosa, una mujer compró la novela. Al llegar a la boca del subte la mujer resbaló por las escaleras. Su bolso se le fue de las manos. Se vació y cayó el libro hacia el lugar inundado. Era la oportunidad. El día deseado. La tinta se diluía en el agua. Marcos cambió de forma y se marchó junto a su amor. La mujer se repuso, bajó por sus cosas y entre ellas, alcanzó al libro que mostraba varios párrafos en blanco en su interior. Las partes de Marcos y la mucama se habían esfumado.

jueves 22 de octubre de 2009

Otros mares



Algo me pasa al ver la luna. Es bueno que me pase. Ella guarda secretos de quienes le han confiado. Es verdad que la regalaron muchas veces. Es verdad que la valoraron poco. Es la ofrenda de los que se conectan con el amor. Con la amistad. Con uno mismo. Es un espacio en el espacio para el que se atreve a soñar y a pensar. Es una compañera en el camino a la emoción. El faro natural de los amantes en el mar de la tranquilidad. La guía de los marineros perdidos en el mar de la serenidad. El reflector del recital de las sirenas en el mar de la espuma. Todavía me conmueven sus mares. Hace algún tiempo la descubrí observándome de cerca. Cantándome. Imaginándome en ella. Cuando era un niño de valiosa inocencia no sabía que sólo había una.
---Abuelo, ¿ cuándo voy a saber si estoy enamorado?---pregunté con 10 años alguna vez.
--- Cuando veas a la luna y pienses en una mujer. En una sola. Por la que vas a caminar las noches.--- aseguró el gallego sabio.
El viejo tenía razón. Ese nombre se enquista en sus mares y se rubrica en el alma. Así se lleva una parte de uno. La que navega y naufraga en el mar de las crisis.
Al día siguiente fui a la escuela. Y bien temprano, hipnotizado por ambos influjos, encaré a la más linda de la clase.
---¿ En quién pensás al ver la luna?--- pregunté mientras se evaporaba la vergüenza.
--- En mi papi, me lleva a disney y nos compramos de todo---me dijo.
Evidentemente, otros mares nombraban su luna.