viernes, 9 de marzo de 2012

Luna

Algo me pasa al ver la luna. Es bueno que me pase. Ella guarda secretos. Es verdad que la regalaron muchas veces. Es verdad que la valoraron poco. Es la ofrenda de los que se conectan con el amor. Con la amistad. Con uno mismo. Es un espacio en el espacio para el que se atreve a soñar y a pensar. Es una compañera en el camino a la emoción. El faro natural de los amantes. En el mar de la tranquilidad. La guía de los marineros perdidos en el mar de la serenidad. El reflector del recital de las sirenas. En el mar de la espuma. Todavía me conmueven sus mares. Hace algún tiempo la descubrí observándome de cerca. Cantándome. Imaginándome en ella.

Cuando era chico no sabía que sólo era una.

---Abuelo, ¿ cuándo voy a saber si estoy enamorado?---pregunté con 10 años alguna vez.
--- Cuando veas a la luna y pienses en una mujer. En una sola.--- aseguró el gallego sabio.

El viejo tenía razón. Ese nombre se enquista en sus mares y se rubrica en el alma. Así se lleva una parte de uno. La que navega y naufraga el mar de las crisis.
Al día siguiente fui a la escuela. Y bien temprano, hipnotizado por ambos influjos, encaré a la más linda de la clase.

---¿ En quién pensás al ver la luna?--- pregunté mientras se evaporaba mi vergüenza.
--- En mi papi, cuando me lleva a disney y nos compramos de todo---me dijo.

Evidentemente, estaba con otro nombre en su luna.

3 comentarios:

  1. Me gusta pensarla como el faro natural de los amantes.

    Es complice!

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  2. ajaja...pobre!!.

    Yo cuando miro la luna, pienso en mi madre... que aun en la distancia compartimos la misma luna, por eso nos dejamos mensajes con el pensamiento.

    ... desde la roca que me cobija.

    Mar (...la vendedora de humo)

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  3. Muy bueno. Comparto lo del embrujo de la luna.

    Saludos

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