sábado, 22 de septiembre de 2012

Accidente

Ser un quieto entre la vida que corre sin pausa. Ser un experimento clínico que resulte una cura. Visitar ocho veces el quirófano y salir igual. Hacer amigos enfermeros y criticar médicos. Detestar sentir el dolor que duele. Contar cien veces el mismo evento y no ver el accidente. Armarme de venganzas judiciales. Agiornarme con el "todo pasa". Consolarme de no haber muerto. Tener tiempo y no ganas. Y tener ganas y no poder. Creí que uno merece lo que le pasa. Creí en la causalidad de las situaciones. Tal vez me creí sano y estaba enfermo. Hoy, creo en lo que pasa. En lo intenso que se muestra todo conmigo. En el amor y en la tolerancia. En el deseo de continuar la construcción. Y mientras deseo que te quedes más tiempo conmigo, pasa el tiempo en un segundo,y para volver a caminar pasa más lento aún.

5 comentarios:

  1. El duro golpe que siempre nos tiene escondido la vida.
    Pero la esperanza de no debe morir, la tormenta siempre pasa.
    Fuerza!!
    Cariños....

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  2. Eso pasa cuando la vida se queda con nosotros.

    Y tal vez sea sòlo un buen texto de un escritor, pero tambièn tal vez sea un accidente del hombre escritor?

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  3. No etoy de acuerdo en que "uno merece lo que le pasa", no al menos en líneas generales, porque tú no lo mereces en absoluto, y me refiero al dolor, a la incertidumbre, a la desesperanza, a las operaciones que parecen no terminar...tienes mucho coraje, Fabio, te envidio, por ello me atrevo a decirte: ¡Lucha con todas tus fuerzas para recuperar tu "antes"! Intenta desterrar ese maldito después...pero sobre todo, sobre todo, aférrate a lo que tienes a tu lado, contigo,tu familia, tus amigos, respira su aliento y siéntete nuevo, siente sus abrazos y hazte una bufanda de cariño con ellos, déjate contagiar de sus risas, vuela alto con ellos, pasa por encima de penas, dolores y desconsuelos, al final, sólo quedan ellos y tú...tú y ellos, y éso, amigo mío, éso, es lo más importante, lo demás, el tiempo y Dios lo dirán.
    Yo por mi parte quedo aquí, en mi rinconcito particular, el virtual, esperando unas líneas tuyas que me confirmen lo que tanto deseo, una mejoría día a día, cada vez más intensa, cada vez más balsámica.
    Si te sirve de algo, aquí tienes mi abrazo, uno de los especiales, de los que guardo para mis amigos en momentos especiales...¡Ojalá te sirva!
    Aquí estoy para lo que necesites y en mi mano esté.

    Enrique.

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  4. Muchísimas gracias Enrique. Recíen leo tus palabras. No es que no he tenido voluntad de escribir ni que me siento invadido por la espera de la cura, simplemente escribí una catarsis con éste asunto que a la hora de merecimientos, no creo que me lo merezca. De verdad, agradezco que te hayas acercado, junto a la Magah y a otras personas que se contactaron conmigo por mi salud. Lo cierto es que estoy super conectado con situaciones y personas desde otro lugar muy interesante también y celebro, dentro de la inoportuna forma de aprenderlo, ésta nueva forma de vivir.

    a la espera de una pronta mejoría, les escribiré pronto.

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