sábado, 10 de abril de 2010

El rayo

Conocí a una persona de habilidad prodigiosa. Hasta ese momento creí que cinco sentidos tenía casi cualquiera. Este talento disponía como engarzado en su espíritu uno más. José, tenía el don de la persuasión. El tipo lograba seducir a cuanta mujer se le cruzara por su vereda. Tenía la carismática destreza de transformarse en el ser amado de cualquier mujer. Así se paseaba por las vidas ajenas con ese don que, a veces se convertía en karma total. Cierto es que trataba de resistirse pero como todo lo que crea costumbre aburre, se aburría. María, padecía del mismo mal (¿o bien?). Podía dejar una estela de miradas incendiadas a su paso. En cuestión de minutos, los hombres sucumbían ante sus encantos de sirena y daban hasta lo que no tenían sin poder zafar de sus encantos. Quedaban impregnados de deseo descontrolado y olor a primaveras. Estaba cansada también de iniciar y de no poder continuar.
Casi sin desearlo, se encontraron. Como imanes que se repelen intentaron en vano una mutua conexión. Esa metamorfosis tan común en otros no tenía resultado positivo entre ellos. Queriendo encontrarse se escapaban. Haciendo casi sin quererlo, probaron besarse. Al acercarse la sensación de alcanzar la satisfacción imaginada, la que revelaría el destino. Entre las bocas brilló un haz de luz que hizo desaparecer el hechizo. El rayo les pulverizó el regalo. Ambos se sintieron liberados, confundidos, atontados, y se alejaron despacio, pie a pie, de espaldas al lugar.
A partir de ese instante se renombraron.
El pasó a llamarse José María y ella María José.
En el aire quedó flotando el deseo de ser amado por alguien que ama a otra persona.

11 comentarios:

  1. Supongo que no hay reglas especificas para el amor.
    Es increiblemente magico,se da cuando se tiene que dar.
    Y una conexion puede quizas darse hasta con esa persona que una vez dijiste. nooo con Maria o con Juan (según corresponda) jamas podria estar ni podria enamorarme.
    Sin embargo a veces nos sorprendemos de lo que el corazón nos dicta.
    Besos Sereno, sigue iluminando!

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  2. Caray! Qué historia! Buen fin de semana:)))

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  3. Preciosa historia la que nos cuentas hoy, de amores, desamores, encuentros y desencuentros y ese rayo, que no cesa...

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  4. El amor, ese sentimiento que se apodera de nosotros y nos hace jugar un juego del que a veces quisiéramos no ser prisioneros. El amor manda y obliga aunque no lo queramos.
    Un buen texto con un final que se podía haber perfilado más lento y de modo un poco más concreto. Me gustó de cualquier modo.
    Un saludo

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  5. Sin duda me quedo con la última frase. Estupendo blog, con tu permiso..reincidiré

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  6. ¿Es posible que este rayo ya me hubiera traspasado hace unos meses? Que sepas que es inolvidable...

    Besos!

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  7. Los rayos pulverizan, cierto.
    Pero obsequian a cambio una enorma carga de electricidad. Esa capaz,con su energía, de fundir hasta los nombres.
    Y quien sabe si también las sangres.
    Pero entre los residuos del regalo tan ansiado, se halló una aleación.
    Era un amalgama misteriosa,
    dos corazones que se encontraron después de tanto buscarse.
    Y así caminan despacio, pie a pie,sin saber quien es uno y quien es otro.
    beso,

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  8. Un verdadero rayo entre los dos, pulverizando el momento y dejando en el airelas esquirlas magnéticas.


    O dudas y certidumbres.

    Beso grande, Sereno!

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  9. Ummm... un final duro, no?
    Pero la vida está llena de sorpresas y a veces, estas no son nada agradables...
    Un beso.
    LADY JONES

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  10. Claro que sí, más de las que quisiéramos, por eso me soñé otro final, con permiso del farero.
    Saludos

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