martes, 13 de abril de 2010

Encuentro- paraje del color primario

-- Es que al destino se lo traza todos los días, con cosas que hacemos y con las que no hacemos. Pensar una posibilidad como ésta hubiera sido una locura total----aseguró Gabriel mientras reía al hablar.
---Algo estará queriéndome decir el destino entonces, porque no creo en la casualidad--- sentenció ella al tiempo en que agradecía a quien le había encontrado el documento.
---Quería conversar un poco con vos--- le dijo en tono serio Gabriel.

Sofía tenía carácter fuerte para decidir por el no pero notó el determinismo del caballero del tren. A veces su caparazón se vestía de plumas. Miró a claudio, con un gesto cómplice, y le dijo que se fuera. En un santiamén estaban en el café Tortoni entre recuerdos y vajilla de tango. Las miradas derrochaban riqueza y sonrisas. La confitería era como un santuario de confesiones. Ahí, Gabriel le contó cómo llegó al tren luego de haber estudiado letras en la facultad. Sofía cómo llegó a Buenos Aires después de recorrer tanto verde en su vida. Ahí, juntos, se los veía naturales, como entusiasmados, entre las risas urgentes. Tentados por el juego se olvidaron del reloj. Se hizo tarde la noche y se hizo bien de noche. Gabriel, que vivía en San Telmo, se ofreció a acompañarla. Juntos tomaron un taxi que volaba por las calles. Todo se pasó velozmente y fue hasta fugaz como una estrella. Sofía, le agradeció y él al irse le propuso un nuevo encuentro. Estaban en sintonía. Eso era suficiente por el momento.
Gabriel era un ángel feo. El era mayor que ella. Una diferencia casi imperceptible en la fusión, pero notoria en el documento. Distintas generaciones se encontraban en un sitio inimaginable. Uno frente y al lado del otro. La química que no se explica. La fuerza del deseo que atrae, que corroe las fronteras del límite.
Algo les estaba sucediendo.
Esa inequívoca situación en donde todo fluye sin obstáculos a fuerza de roce.

4 comentarios:

  1. Bien, Fabio, me gustó mucho, es una narración limpia, deja con ganas de que sólo sea el comienzo de la historia y no termine sólo aquí (o quizá yo hoy estoy romanticoide, jajajaja)
    Ah, hay un "que" demás, fijate, se encuentra enseguida.

    Abrazo
    Jeve.

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  2. Realmente un comienzo digno de una historia más larga que vaya dejandonos, (como este de hoy) con la boca abierta.
    Un saludo

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  3. Bonito relato.
    Sin embargo entre tanto de positivo, me dejó un sabor agridulce.
    No, no fueron tus letras.
    En realidad fueron mis ojos, esos que por dos veces en la misma semana han tenido que ver entre palabras de amor o desamor,la inolvidable y siempre presente "partida de nacimiento".
    Y es que algunas arrugas, aunque invisibles,sirven de argumento para, o bien superar obstáculos o bien encontrar explicaciones a lo inexplicable.
    Fue solamente una coincidencia, pero demasiado seguida para que un DNI chirriase entre mis dientes.
    beso,

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