domingo, 13 de junio de 2010

alguna vez sitié al deseo

Las bocas fumaban vapores
y esperábamos al olvido de pie.
Estoicos como torres de verdades.
Me distraía en todo lo que no atrae
mientras bullían sonrojos y silencios.
Me arrimé a la vereda del sol
sólo por escuchar a mis años.
Ahí donde todo cruje,
donde la capa es imperceptible
Me ví golpeando la puerta
de tu momento.
Jugando otra vez
el juego de las sombras
con miradas linternas.
Nada es tan cierto como esa certeza.
Alguna vez sitié al deseo
y fui fiesta interminable.
Y fue entonces
cuando la noche amaneció
tendiendo un puente
con chispas enlazadas.

5 comentarios:

  1. SI la noche amanece
    SI el cerco claudica
    SI te aburre lo que distrae
    NO le juegues al hobby de la noche
    NO conviertas tus sombras en pasatiempos
    NO escondas la certeza.

    Cruza tu puente, olvida el olvido,
    recorre la vereda y encuentra tu sol.

    beso,

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  2. Un compromiso con las conexiones entre la madrugada y el amanecer, sin olvidar todo lo que se genera entre ambos (al final solo basta una chispa para encenderlo todo no?!)
    Saludos

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  3. Qué bonitas las miradas linternas!
    Aunque a veces encandilen.
    Un abrazo sereneider!

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  4. Y siempre que ocurre eso, queda la cicatriz más bonita en la piel!

    Besos!

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  5. Hey, me trajiste a la memoria el recuerdo de ese libro, lo leí hace casi 15 años y siempre me quedará en la memoria. Gracias.

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