sábado, 24 de octubre de 2009

La fuga

Estaba ya un poco cansado de su vida. Había nacido de la mente de un escritor. Tenía sus partes más fracasadas. Marcos vivía en una novela. Estaba en un relato policial donde siempre aparecía como sospechoso. Se titulaba “Cuestión de fugas”. El era un personaje oscuro. El era el solitario. El poco sociable. El anti-carismático. El que abría y cerraba los bares. El que no tenía talento. Se había cansado de ser fregado y quería algo distinto. Su condición de víctima la había definido el escritor en la página 23. Casi de entrada y hasta el final tenía esa carga tortuosa. No le otorgaba otro rol que ése.
A medida que el relato caminaba, extrañamente, la compasión de los lectores le daban cierta energía. Cada persona que leía la novela esperaba que él no fuera el asesino. De hecho, no lo era. Tampoco la mucama. Ambos eran los primeros sospechosos. Pero ese deseo en colmena de quienes leyeran el libro, todos pidiendo lo mismo, le sumaban razones suficientes para abandonarlo. Le daban vida. De a poco juntaba fuerza. Había otros personajes de mayor participación en la historia. Sin embargo, Marcos lograba aunar a los pensamientos en uno. Todos sentían pena por él. Veía como las miradas de los lectores se llenaban de tristeza e impotencia a medida que avanzaban en su vida. Pedían que no le pasara eso. Marcos no tenía coraje pero de tanto ser pensado algo le había sucedido. Su creador le había hecho sufrir tormentos, acosos, arrestos violentos y celdas hasta casi las últimas páginas. Marcos estaba decidido a escaparse de la novela. Entonces planeó la fuga. Entre el silencio de las librerías se conocía con la mucama desde la página 34. Se encontraban en la 69. El escritor no les había dado siquiera un pensamiento de amistad. Intrínsecamente estaban unidos por la condena. A Marcos poco le importó. De a poco se convirtió en un actor que sólo aparecía en escena cuando alguien abría la novela. Quería irse. Además soñaba irse con ella. Sabía que podrían salir del libro si encontraban la forma de mantener al menos su color. Cada vez que compraban la novela se preguntaba si tendría alguna chance de huir. Se vendieron cientos de ejemplares. No perdía la esperanza. Una mañana de noviembre, primaveralmente lluviosa, una mujer compró la novela. Al llegar a la boca del subte la mujer resbaló por las escaleras. Su bolso se le fue de las manos. Se vació y cayó el libro hacia el lugar inundado. Era la oportunidad. El día deseado. La tinta se diluía en el agua. Marcos cambió de forma y se marchó junto a su amor. La mujer se repuso, bajó por sus cosas y entre ellas, alcanzó al libro que mostraba varios párrafos en blanco en su interior. Las partes de Marcos y la mucama se habían esfumado.

10 comentarios:

  1. Excelente, ingeniosa historia nos acercas hoy.
    Todo un placer compartir contigo.

    Cálido abrazo

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  2. Muy bonito, si señor.
    Coincido con Paco Alonso en lo original del texto.

    Un beso

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  3. Vidas predestinadas en busca de un futuro incierto ...
    Quizá sea la novela de todos.
    Esperanza, coraje y oportunidad.
    Así se gestan las fugas.

    beso,

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  4. Que bonito!!! y con un final feliz.
    Saludos

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  5. Sereno, me gustó esa bajada de la novela y subida al amor, y me pregunto si los otros personajes podrán llenar esas páginas en blanco para que la mujer no se frustre

    Estercita

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  6. Muy original.Y me quede pensando en lo que tal vez pueden lograr las voluntades unidas para un mismo fin:lo imposible.

    Abrazo.

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  7. Qué buena historia, y tan bien contada.
    Escapar del estigma hacia el amor. Sin dudas, la mejor de las fugas

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  8. Debe ser muy triste, la vida de los sospechosos, ese sentir que te siguen, que te miran, que te graban, que te ponen obstáculos, creo que ni el diablo querrá hacer el "papel" de sospechoso de ese libreto.

    salir de ser protagonista, salir de escena, salir de ser el principal en una narrativa, salir, y ser libre, que se caiga el libreto, y se moje, y lo arrastre el agua, y se hunda en un laberinto alcantarillesco...

    jajaaj !! que final !!


    Un beso.

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  9. Bellísimo para leerlo de mañana mientras tomo mi té besos van

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  10. Ahora pueden comenzar su propia historia, en un libro de páginas blancas para ellos dos solos. Pensándolo mejor ¿para qué quieren un libro? Las mejores historias de amor se escriben en la piel. Precioso sereno,simple y maravillosamente precioso.
    He marcado en el índice las páginas donde creo que se me han escondido los besos entre líneas...

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