domingo, 23 de agosto de 2009

El efecto residual

"La mente libera en sueños los secretos que se callan despierto."
del coleccionistadesoles.

Entonces soñé. Sobre una costa escarpada divisé una barcaza al garete. Las velas izadas al viento del este le trazaban un rumbo desigual. El viento me hacía llorar los ojos y me ladeaba para no sentirlo tan de frente, y a la vez, no dejar de mirar. Me sentí expósito de afecto. Ví perderse la tarde entre la línea del horizonte y el poniente. Creí haber buscado cómo cambiar de sitio. Quería montar esa nave que tenía espejos por todos lados. Quería saber como navegarla. Quería conversar con las cañas agolpadas en la popa, como estiletes, que eran como dulces para tentar a Poseidón. Se acercaba a la costa con las últimas luces de la tarde y se mofaba del vaivén del oceáno. Me atreví a caminar el risco. Quien camina oscuridades suele encontrar luces. Me animé. A pesar de la bravura de las olas, a pesar de la penumbra. Ese acantilado fue el límite natural, no el agua, no las olas, no el viento, no lo que sentía. Porque me decía que no pensando en un sí, mientras alguien despotricaba desde la barcaza. Se quejaba de la magra pesca e invocaba a toda su familia no querida. Era una hermosa sirena venida a mujer. Estaba cerca, muy íntimamente cerca. Hablaba sin reparos de la mala elección de la carnada escogida, y que sólo sacaba burriquetas y bagres. Creía que sus redes no eran efectivas. Había tenido suerte en sus mocedades, pues cautivaba con sus cantos a los peces que, encantados, acudían al llamado. Ahora, gritaba que no le serviría lo pescado para comer y para dar de comer a su comarca. Atiné a hacerle señas, sin darme cuenta le había hecho señas desde siempre. Tan solo tenía que pensar como pez y al intentarlo su faena cambiaría. Al mirarme, no me vió. Giró la cabeza hacia abajo, como fundiéndose entre las cañas, y me ignoró. Sabía que era lo que la contendría. Lo que la completaría de gozo. Lo que le dejaría una eterna sonrisa instalada. Supe su decisión de no compartir ese mar conmigo. Me senté en la cornisa a desafiar el viento y el vértigo de la altura. La ví partir junto a la luna entre lo salado y lo dulce. Al despertar, cayó el cuento leído de Luisa Axpe… las cañas....
“Si señor, las cañas hacían ruido. Eran como unos crujidos de madera, o como cuando se quema la maleza verde, vio esos tallos gordos llenos de agua que parecen que explotan todos a la vez….”
Mi sueño detonó al despertar en otro universo. El sueño en exacto efecto residual de la mente que no descansa.

11 comentarios:

  1. Gracias por liberar uno de los secretos...

    El esfuerzo coronó la sonrisa eterna instalada, quizás con esa sonrisa sea suficiente.

    Bonito sueño.

    Un beso.

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  2. Ese acantilado fue el límite natural,...
    ...Me senté en la cornisa a desafiar el viento y el vértigo de la altura.

    Quizá fue ese vértigo, esa distancia no superada lo que te despertó, lo que explotó en esa mente que no descansa.
    Un beso.

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  3. Estaba perdida con tanto lio en mi vida, pero no por eso e dejado de leerlos a todos...

    Suele pasar que nos vamos a dormir con lo ultimo del día, o con lo que mas nos marco en el día...un libro tambien puede transportarnos y logramos en nuestros sueños, hasta mejorarlo o hacerlo a nuestro gusto....lo importante a sido, tu paseo imaginario, el mar, las olas embravecidas y esa sensacion de estar tal vez, donde no se a estado nunca.....me has transportado sin haber leido el libro y ahora quedare en la orilla imaginando mi cuento...
    Exelente semana bebe

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  4. quien camina oscuridades suele encontrar luces.... chapò, farolero!



    abrazo

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  5. los barcos son una invención del mar así como las sirenas son un sueño marinero...
    (eso me ha confiado un risco que alardeaba rigidez)
    Pero vos sabes, sereno de los faros, que la luz es la madre de la sombra y no elegiste en vano el noble oficio.
    Abrazo de tu amigo REL

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  6. "Sereno de los faros, me bebo tus escritos, me inserto en tus relatos, que de tan bien escritos se desea ser de ellos parte, protagonista, aunque fuera secundario, que la belleza que en ellos late se desparrama por todos lados inundando a cuantos nos acercamos a leerte...embobados."

    Me ha parecido una historia preciosa, nacida de una mente prodigiosa alimentada de palabras sutilmente escogidas paa verterlas en una rica y apetitosa prosa.

    Un enorme abrazo, amigo del alma, desde este lado del charco, en el que se te hermana.

    Enrique.

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  7. Soñé que me hacía tan pequeña que podía pasear por el campo de tus letras. Podía bailar con la P mayúscula de un tal "Porque". Al final me recorrí el relato sin saltarme ninguna letra y al terminar me arrimé a descansar en el punto final. Allí me senté a escribirte antes de irme otra vez a soñar:
    "Es maravilloso leerte". Besos

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  8. El libro de instrucciones dice que hay un botón de hibernación para la mente pero estoy segura de que no funciona... Un besote mientras me desenredo de tus letras : )

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  9. "Quien camina oscuridades suele encontrar luces", me enamoré de esta frase, que además siento que resume la idea de mi lectura de tu composición, el sueño, dimensión oscura para la mente diurna, donde hallamos la luz en emdio de la oscuridad inconsciente de una mente que NUNCA descansa...

    Un abrazo, Leo F.

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  10. Hola Fabio, soy la autora de ese cuento que dejó residuos en tus sueños, y me alegro mucho de haber encontrado tu blog por pura casualidad. Son los pequeños milagros de cada día que nos depara la red de redes.

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  11. Gracias a todos, especialmente a Luisa Axpe por llegar de una forma inextricable a leer éste post en el cual cito su cuento de las cañas.
    La vida te da sorpresas decía Blades y es totalmente cierto. Descubrir tiene el privilegio de sentir la vida.

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cuentame tus luces