martes, 11 de agosto de 2009

Los mares del tiempo (de los nombres del mar)


“No tengas prisa, el tiempo es algo que quedó atrás”. Aute.

Si resulta que el tiempo trabaja en un plano direccional, la cuestión a dirimir es; ¿cómo no perece?. Nunca se acaba. No se termina. Vivir implica un desplazamiento de momentos. A veces, me encuentro con tiempos en los que sin darme cuenta fuí feliz. Tal vez, ese tiempo sea éste, porque al no darme cuenta, eso podría suceder tranquilamente. A pesar de los ida y vuelta, no recuerdo haber sido infeliz, pero eso es harina de otro costal. Vuelvo al tiempo. Algunos registraron hitos. Culturalmente asociados, porque después de todo somos gregarios. Cuando pretendo traerlos al presente, no son lo mismo. Claro, como van a serlo, si pertenecen a un grupo de afinidad y a un contexto con otras necesidades. No creo en el “dale pa adelante”. No revisar crea penas. Es como la luz en el tablero que indica que al motor le falta aceite. No se tapa eso. Los indicadores advierten el tiempo. Lo marcan mejor que el reloj. Hay, sin embargo, tiempos atemporales. Eso me pasa con los sentimientos. Con algunas personas. Aunque nadie es igual en un contexto de tiempo, parece que como continúan las mismas rutinas, son las mismas. Tal vez, lo sean para uno. Seguramente no para ellas mismas. Fabiano es un amigo atemporal. Vive al pie del reloj. La hora que determina los quehaceres. Rara vez, cena después de las 10 de la noche y cuando lo hace se pone de malhumor. Ordenado es su apellido. Da la sensación de que nada le ha sucedido desde que lo conocí. Sé que no está igual. Se casó. Tiene una hermosisima hija y una leal compañera de ruta. Un trabajo que cumple con creces. Casa. Auto. Progreso medido en términos económicos. Una perlita del sistema. Tuve la oportunidad de verlo en la costa. Distendido. De vacaciones. Y compartimos una charla acerca del tiempo.
---La verdad es que estamos acá para sobrevivir y tener lo mejor. La mejor mujer, la mejor escuela para la nena, la mejor casa, el mejor status. El tiempo se invierte en eso. Son las 11. Ahora a las 2 vamos a almorzar. A las 3 están los títeres y a las 5 hacemos unos mates…—Aseguraba mientras descifraba mi mirada ida.
Antes de contar lo que contesté, debería hacer una salvedad. Jugué ese juego algunos años. Convencido. Hoy siento que ésta forma de ver la vida no vale tanto la pena.
--- Traé el mate ahora.¿Porqué planificás las ganas?. El tiempo que uno desea no está en los horarios. No está en el “te quiero para siempre”, ¿qué sabés que te va a pasar mañana?. Salvo que hayas leído algo que no se ve. Te creería porque a mí me pasó y me pasa, con el destino. Siquiera el tiempo del deseo está en el momento en que te digo ésto. Hoy estamos en una matriz real. Aunque la película sea un hecho virtual. Me parece que crea parámetros de supervivencia. Te aleja de la naturaleza de la emoción. Seguro que si te parás a ver la luna ésta noche no aguantás el frío y la bruma.--- dije riendo.
---y claro…vos sos un tipo más sensible. Si no te conocieran creería que estás fumado. A mí eso no me importa.— dijo mientras se bronceaba en la orillita.
Entonces entendí. Es un orden de prioridades pero con bases diferentes. A dónde se habían endurecido sus emociones. Quién se las tragó. Qué lo motivaba. Planteaba supervivencia y yo vivencia. Para mí no había pasado el tiempo porque no veía sus cambios. Nunca los hubiera visto si la perspectiva en mí no cambiaba. El mar se enturbió a marrón en La Lucila, cosa que podría ser normal por la influencia de corrientes del río de la plata, pero, justo en ese momento. Algo que el no vió. Un momento en que cada uno disfruta en otros planos. En otros tiempos de ser. El mar de los amigos que nombra el sentimiento pasado. En el presente con olas que se sienten por historia.

3 comentarios:

  1. Siempre me he preguntado de dónde nace el viento, de donde surgen los soplos del viento, algunos dicen del mar, del océano, pero, ¿y los torbellinos en el desierto, en dónde no hay mar, de dónde surge ese huracán? no sé, todo un misterio para mi.

    Y el tiempo, ¿cómo realmente se mide, se vive, se estima?

    Si, somos gregarios, aunque últimamente me gusta ser gregaria con personas tranquilas, aquella juventud de fiestas y cuchicheo se ha ido con el tiempo y con el viento...

    Besos en secreto.

    ResponderEliminar
  2. No es fácil nadar en los mares del tiempo, ni solo ni acompañado, pues generalmente cada naúfrago siente las olas con el cristal que lleva en sus ojos y acaba flotando como puede, le dejan o le llevan... y después de tanto y tanto nadar... acaso alguien sabe a dónde hay que llegar?
    Un galeón de besotes

    ResponderEliminar
  3. Después de leer los mares del tiempo...un temporal de tiempos atemporales se apoderó de mí y me sacó del tiempo para llevarme a....
    De verdad me afectó.
    Besosssssssmilessssss

    ResponderEliminar

cuentame tus luces