domingo, 26 de abril de 2009

Relatos del sereno de los faros (Mujer salvaje)

"Es intentando lo imposible como se realiza todo lo posible".
Henri Barbusse.

Entrado en una suerte de misterio. Aquella noche le ví preocupado. Envuelto en su gabán negro y con la mirada perdida, el sereno de los faros no contaba de sí mismo. Sus relatos eran él y él era un buscador noble de verdades. Se sabe que quien las busca corre el riego de encontrarlas. Poco hablaba de sus amores. Ese día me contó a donde se había ido su amor.
“Alguna vez , llegado el amanecer y dispuesto a irme a casa, escuché a los perros ladrar. Me llamaban y me contaban de una presencia en la playa. Siempre les hago caso, así que en esa fresca, bajé hasta la costa. Los canes deambulaban entre las rocas hurgando y buscando. Miraban si los seguía. Estaba cansado de tanta vigilia y de llevar el cuerpo conmigo toda la noche. Igual seguí detrás del instinto. Caminé hasta sentir que mis piernas ya no me llevaban. Ahí fue que la ví. Naturalmente me arrodillé ante su majestuosa estirpe desnuda. Me declaré monoteísta en un segundo. A partir de ese instante infinito sería mi diosa. Mis sutilezas y mi atención venerada. Mis verbos del querer. Estaba entre rocas, casi inaccesible, como suelen aparecer las mujeres salvajes. Los perros hicieron su trabajo de encontrarla y se fueron. Cabizbajos y temerosos como si se encontraran frente a una loba. Era una mujer loba del bosque. Estaba en la playa porque necesitó respirar la brisa del mar. Estaba sola y quería estarlo. Me acerqué todo lo que pude sin saber que estaba en sus adentros. Me incorporé de mi pose devota y me senté con la manta al hombro a mirarla. Fue mística y almas que brotaban cuando exhalaba sus vientos . Al respirar nueva-mente salían en bocanadas y en espiral hacia el amanecer. Al dejar partir las cadenas que le condenaban en el bosque de cemento sintió fluir la comunión con las olas. Allí quedó su faz domesticada. Entonces, clavó su mirada en mis ojos, me regaló su más puro amor y sonrió. Mi amor se fue con ella a otro plano. No reclamé devolución. Para qué. Todo lo encontrado se esfumaba a lo sentido. Todo lo sentido se esfumaba frente a aquél encuentro. Ahí lo supe. Supe que era para mí. No desde el sitio de poseerla sino desde el viaje al corazón. Supe hallar a la mujer sabia del bosque. A la que todos temían por saber. A la que consideraban una loca por salvaje...”
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10 comentarios:

  1. Nuestros ojos hablan mucho mas que nuestras palabras. Somos así de complicadas, qué le vamos a hacer. Sin embargo cuando nuestra mirada habla de amor, nuestro corazón late con tal intensidad que se escucha hasta en la luna.
    Saludos desde La ventana de los sueños.

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  2. "Si ser sereno de los faros,
    si encargarse de encender sus luces,
    te lleva a estos terrenos
    de sentimientos tan profundos
    de emociones tan intensas y dulces,
    no dejes nunca de encender,
    de nuestras mentes las meninges,
    que esto es beber en las fuentes
    del amor envuelto en sueños,
    del cuerpo pleno de emociones
    que nos han de llevar tras las olas
    en busca de mujeres salvajes
    que hagan realidad lo más profundo
    de nuestras mentes y cerebro,
    confundiendo todo ello
    en un sinfín de chocar,
    de golpear,contra nuestro pecho
    para hacernos sentir más puros,
    de sentimientos más libres,
    por saber que la libertad de amar
    nos puede llevar a caminar
    sobre las aguas del querer
    aunque a veces sea soñar,
    aunque a veces pueda no ser....."

    Gracias, Sereno, por tus relatos, gracias por hacernos cada día más felices.

    Un fuerte abrazo.

    Enrique.

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  3. Ella sabía que era el hombre que buscaba verdades nobles y le deseaba desde una noche que él se quedó dormido cerca de la orilla del mar, viendo como le sonreía la luna llena. Cuando se acurrucó cerca de él, buscando calor, noto como le galopaba la sangre por sus venas, haciendo que su corazón fuese un potrillo salvaje. Esa noche le esperaba cerca de la orilla, cuando le vio, no necesitó decirle nada. A ella le temblaba el cuerpo de miedo, no quería perderle, quería estar con él, ser para siempre su verdad.

    ¡¡Qué bonito¡¡ Amores salvajes, son los mejores.

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  4. "Estaba en la playa porque necesitó respirar la brisa del mar".
    Y yo... estaba en tu blog, porque necesitaba leer "Mujer salvaje". Es así.

    Un beso de "Mer" ("mar" en francés)

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  5. Viste, Sereno? Era salvaje, nomás...yo te avisé...ahora serás esclavo de su sabiduría...
    Bello relato.



    Mil besos!

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  6. Que bello relato , yo que naci cerca muy cerca del mar puedo imaginar esa imagen.
    Y ella es salvaje por naturaleza , mujer, y diosa .
    Solo se encuentran esas mujeres si la luz del faro esta conectada al alma .
    Un abrazo

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  7. Un relato magnifico, para variar un poco, jajaja!
    sos genial sereno, genial!
    De corazon, Tere.

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  8. Excelente! Estaba sola y quería estarlo, a lo mejor estaría esperando...
    Muy buen relato!

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  9. Excelente! Estaba sola y quería estarlo, a lo mejor estaría esperando...
    Muy buen relato!

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  10. "A la que todos temían por saber. A la que consideraban una loca por salvaje...”
    Siento vivas las imágenes de esta Mujer, que somos todas las Mujeres. Sabias de sangre y noche, de tierra y magia, muertas de miedo de morir y ser muertas por la medida de verdad que anida en nuestro vientre de luz.
    Vibro con el texto... hasta pareciera que nos conoces...
    Celebro que roces el misterio...
    Un abrazo con bosque y mar

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