viernes, 28 de mayo de 2010

asadito

De vuelta al barrio de mi infancia me tocó comprar el asado para el domingo. Más allá de ser un lugar común, el asado del domingo al mediodía representa todo un acontecimiento familiar y social. Hablé con mi hermano, ducho en la materia por sus fantásticas parrilladas, y me recomendó donde y cómo comprar carne.
--No vayas a la súper. Ahí compran los que están apurados. Andá a lo de Zoroca. Decíle que es para mí porque a vos no te va a reconocer. Te va dar el costado izquierdo del costillar.---dijo con autoridad y le creí.
No sabía que la vaca se recuesta siempre del lado derecho, razón por la cuál la carne se aplasta y es menos tierna. Se dice en las carnicerías que el costado izquierdo es para exportación. Por tratarse de las piezas más blandas y gustosas. Y que sólo los que tienen buen cumplimiento en el pago y son tradicionales e históricos mantienen el privilegio de vender dichos cortes.
Asentí sin más y recorrí un par de cuadras añorando la infancia acompañado de quien fui en esas veredas de hojarascas hasta la carnicería de Zoroca.
El carnicero conocía a todos. Con setenta abriles, que los llevaba bastante bien, el tipo vendía más por lo que hablaba que por lo que realmente ofrecía en productos, arte de todo comerciante minorista.
Llegué a la carnicería. Un tipo se iba y había una señora que peinaba algunas canas y yo.
Salude como si los conociera y esperé.
---¿ Qué vas a llevar flaquito?---inquirío Zoroca.
---Asado para ocho personas. De buen comer. Quería un costillar. Lado izquierdo si tenés. Algunos chorizos y morcilla.---
---Vos…vos…¿sos el hijo de Alicita. La gallega?.--- preguntó.
---Si…de acá la vuelta.---
---Pero, mirá como todo vuelve. ¿Cómo andás pibe?... tantos años. Tu hermano seguro que te mandó por acá. Mirá que sorpresa… Todavía me acuerdo cuando me golpeabas la persiana con la pelota y me despertabas de la siesta. Nunca te decía nada. Hasta que un día salí…---
--Si…y nos cortaste la pelota…y nos mostraste el cuchillo más grande que tenías…---
Dije por lo bajo casi sonriendo.
---Si, me acuerdo. También me acuerdo que andabas con mi nena. Como lloraba cuando la dejaste…--- balbuceó mientras preparaba las achuras.
---bue…cosas de chicos. No tenía ni quince.--- me defendí esgrimando inocencia.
---Bueno, esas cosas les pasan a los grandes también. Pero me acuerdo que la hiciste sufrir.---
A esa altura confieso que temí una represalia. Un movimiento de matis religiosa. Un zarpazo de Zoroca sin preaviso. Mientras cortaba el costillar quirúrgicamente quise cambiar el tema rotundamente.
---Contame.¿ A vos por qué te llaman Zoroca?.—pregunté.
---Ahh… desde pibe. Es carozo al revés. Es por la nuez de la garganta que me sobresale. Yo no sé. Debe ser porque las cosas me quedan atragantadas y como soy calentón me cuesta superarlas.---
Pagué. Mandé saludos para toda su familia y me fui con el asadito bajo el brazo celebrando que conociera a toda mi familia.
Sigiloso como un gato que acababa de perder una vida.

8 comentarios:

  1. je!... eres en parte pueblerino también.
    Esas cosas se sienten en la sangre cuando las cuentas.
    Es como si hubieras retratado al almacenero de la esquina de mi casa, cuando era peque...
    Qué curioso no?... ciertas cosas llegan
    directamente al corazón y cortan esa parte roja
    donde late toda la... memoria del sentir...
    (sea carnicero o no)...

    A mis treinta y cuatro abriles, nostalgia a cuestas.

    Un beso gurí.

    nuiT.·*

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  2. Perfecto! Me quedo con la duda si este Zoroca le habrá dado lado izquierdo, habrá que esperar a que lo prueben.
    Ponernos grandes nos hace desconfiados, no?

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  3. siempre es lindo volver al barrio... bue casi siempre... je

    y como salio el asadito, como dijo magah te dio de verdad el costado izquierdo?

    besos y buen finde!

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  4. El lado izquierdo me dio risa.
    Cuando iba a comprar carne con mi viejo siempre le decía al carnicero, que le diera de donde se recostaba la vaca...
    Cosa de barrio!

    Beso.

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  5. Que lindo, yo disfruto de esa atención personalizada cuando voy a mi quinta de Sauce, cambian las generaciones y esa gente se sigue acordando de nuestras travesuras. Increíble.

    En otra entrada nos contás si tu hermano dio el visto bueno con la compra.
    Besos

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  6. Buen relato, con algo de nostalgia, un poco de suspenso y con final inesperado, como eso de ir por lana terminar esquilado...

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  7. Excelente relato. Me quito el sombrero. Se ve que Don Carozo se había quedado atragantado. Usted perdió una vida pero tenga la seguridad que ha sido el centro de la charla aquella noche con la patrona en la cena de Don Carozo. Qué habrá sido de la nena? Un abrazo siempre

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  8. Una historia de vida, de barrio, de esas que se guardan en el corazón. Magníficas descripciones qe permiten ver todo lo que se relata. Felicitaciones!
    Alicia

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