jueves, 17 de septiembre de 2009

Bar


Llegó empapado a pesar del apuro. Esa absurda acción de correr para mojarse menos que no logra nunca su cometido. La tormenta azotaba vientos de agua y no daba tregua a los paraguas ni a los reparos. Llegó sacudiéndose y bufando quejas pues sólo se secaría desvistiéndose. Bendijo al barman que sin hablar le acercó un trago y un servilletero de papel. Sacaba las servilletas como quien cuenta dinero en el banco y quedaban en bollitos empapados sobre la barra. El sitio olía la humedad de los muebles y de los espejos biselados de los años en que todo era antiguo. Se sentó en la barra mientras alguna fritura fuera del horario de cena se había quedado un tiempito más en el ambiente para recordar que ahí también se comía algo de vez en cuando. Se acomodó algo incómodo en una banqueta rodeando la copa con ambas manos mientras a través del largo espejo de enfrente miraba a los pocos que estaban allí. Entraba la madrugada en las caras y el bar recibía a los noctámbulos de siempre. Para hablar de la vida sin hacer casi nada más ni menos que eso. Las miradas en diagonal descifraban códigos de aceptación y rechazo. Lo aceptaba la mujer envuelta de rojo carmín tan roja como su boca y jeans tan oscuros como el olvido. Lo aceptaba un viejo cliente que por cada sorbo le asentía mientras su barbilla se mojaba en el enésimo trago por enésima vez. Lo aceptaba el barman con cara de no pagar sus facturas al fisco y su piel verde del oficio que le daba la noche. Lo aceptaba la parejita que jugaba al pool en el fondo que entre besos y besos fundían sus bocas en endorfinas mientras exprimían a la fonola con algo lento de metálica. No había nadie más. Todos lo aceptaban. Estaba como en su casa. El bar era una casa de amigos desconocidos. Le convidaron a secarse en silencio sus ropas. Le invitaron a quedarse un rato más ahí compartiendo el espacio. A pesar de estar frente a sus ojos no supo ver quien lo rechazaba, pues el único que lo rechazaba era su rostro insomne frente al espejo cada vez que se miraba.

12 comentarios:

  1. ¡Cuántas veces ha estado Lady Jones en un bar así! Qué bonito escribes, Mr. Sereno. Me gusta cómo me transportas siempre a tu mundo imaginario, cual Argán.
    Un beso.
    LADY JONES

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  2. ..una casa de amigos desconocidos....me gusta esta idea, es algo parecido a este lugar, nos desconocemos pero creo que nos sentimos amigos. Por qué se rechaza tu personaje? lo has ambientado muy bien, es muy visual, me gusta.

    Besos, sereno.

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  3. Un juego de espejos, verse en el rostro de los demás, pero no aceptarse en su propio reflejo. Muy bueno el relato.

    Muchas gracias por tu visita, y claro que felicitaré a Chevy de tu parte.

    UN ABRAZO.

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  4. La luz de tu faro a iluminado el mio, y por aqui estoy :) me encanta tu manera de escribir. Te añado a mis estrellas.

    Besos

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  5. Como proyectas tu luz al inmenso océano de las letras, que delicadas formas atesoras!!

    cálido abrazo

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  6. Cuánta soledad!
    Me gustó,amigo...estaremos en esa "casa" también nosotros?


    Mil besos!

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  7. Eres tierno Sereno
    eres muy tierno,
    me das la sensación
    de que tus caricias son dulces
    (eso lo siento al leerte)


    Has descrito tan bien ése bar, que respiré el ambiente, que sentí las miradas conocidas y desconocidas, que escuché pasos, copas, botellas, risas de picardía, blues, música, y algo de un acordeón viejo en alguna esquina algo olvidado, pura nostalgia...

    Un beso.

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  8. Lady, tuve que buscar la palabra argán. El árbol que promete hacer joven la piel...está bien. Es cierto, el laberinto nos es común a todos.
    gracias, beso.

    Mirá Juana, soy tu amigo virtual, a veces más real que los amigos que nos rodean. Se rechaza porque le cuesta aceptarse, de ahí que se busque en la mirada de los otros.

    beso,

    Stanley, increíble posteo el de chevy. Algo parecido escribí ´hace algún tiempo atrás...y creo en las coincidencias.

    abrazo y gracias por la visita.

    que gusto estar entre tus estrellas, tanto como en los suspiros.
    bienvenida.
    beso.

    Paco, el amigo de mi amigo Enrique es mi amigo,
    gracias por tu visita.

    abrazo,

    Rayu, recuerdas ese bar en el que teníamos al jazmín del cielo sobre nuestros cafecitos...qué momento, si me acuero que en ese preciso instante llamé a Chechu y estba en la vereda de enfrente. Son instantes exactos.

    beso profe amiga.

    Mira Intro. Al escribir éste post venía de Bataclana, un bar donde canta mi amiga Analía y que siempre se trae consigo todo el amor y desamor del tango. Amigos de lo ajeno rompieron ambas cerraduras de mi auto. Estaba deseando ni volver al bar...cuando en realidad hasta ese evento pasó por alto hasta que arreglé el auto...
    Detrás de esta virtualidad al fin y al cabo somos personas.

    gracias por pasar...
    beso,

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  9. que cosa el espejo, a veces!


    besojos desencontrados

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  10. miralunas, a veces.

    besojo,

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  11. La receta no funciona siempre, pero por probar no se pierde nada. Quizás si saliese de nuevo a la lluvia y dejase que las gotas se deslizaran por el cristal de sus ojos podría volver a entrar, sentarse en la barra del bar, y tras dar cuenta de otro servilletero, subir los ojos despacito hasta el espejo...
    Melodía de besotes escondida en el piano maltrecho de la entrada

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  12. Esta vez Shao, como las siempre veces que te acercas a acompañar los posteos de éste farero, la luz la traes en tus optimistas bolsillos de azúcar.

    Melodía de besos escondida en el piano maltrecho de la entrada...

    que metáfora para despedirse o bienvenirse.
    Un placer tu visita,
    a soltar la melodía entonces.

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